Meditaciones Diarias
Diciembre 28
Pánico
¡Qué no te entre el pánico! Si nos ataca el pánico, no tenemos por qué permitirle que controle nuestras conductas. Las conductas controladas por el pánico tienden a ser autodestructivas. No importa cuál sea la situación o circunstancia, el pánico no suele ser una buena base. No importa cuál sea la situación o circunstancia, por lo general tenemos aunque sea solo un momento para respirar profundamente y restaurar nuestra serenidad y nuestra paz.
No tenemos que hacer más de lo que razonablemente podemos hacer, ¡nunca! ¡No tenemos que hacer algo que no sabemos hacer en absoluto o que no podamos aprender a hacer! Este programa, esta manera sana de vivir que estamos buscando, se construye sobre una base de paz y de callada confianza, en nosotros mismos, en nuestro Poder Superior, en el proceso de recuperación.
Que no te entre pánico. Eso nos aleja del sendero. Relájate. Respira profundamente. Deja que fluya la paz por tu cuerpo y por tu mente. A partir de esta base, tu Fuente te proveerá de los recursos necesarios.
Hoy trataré el pánico como un asunto aparte que necesita atención inmediata. Me rehusaré a permitir que me motiven pensamientos y sentimientos de pánico. En vez de ello, dejare que la paz y la confianza motiven mi sentimientos, pensamientos y conductas.
Diciembre 27
Cerca de la cumbre
Sé que estás cansado. Sé que te sientes agobiado. Quizá sientas que esta crisis, este problema, esta época difícil durará para siempre. No será así. Estás casi del otro lado. No sólo piensas que ha sido duro; ha sido duro. Se te ha probado, se te ha examinado y se te ha vuelto a probar acerca de lo que has aprendido. Tus creencias y tu fe han sido probadas con fuego. Has creído, luego has dudado, luego has trabajado por creer algo más. Has tenido que tener fe aunque no pudieras ver o imaginar aquello en lo que se te ha pedido creer. Quizá algunos de los que te rodean hayan tratado de convencerte de no creer en lo que tú esperabas poder creer. Has tenido oposición. No has llegado hasta este sitio con un apoyo total y con alegría. Has tenido que trabajar duro, a pesar de lo que estaba sucediendo a tu alrededor.
A veces, lo que te motivaba era la ira; a veces, el miedo. Las cosas salieron mal, más problemas de los que anticipaste. Te topaste con obstáculos, frustraciones y molestias en el camino. Tú no planeaste que esto fuera de la manera como se desenvolvió. Gran parte de esto ha sido una sorpresa; algo de ello no ha sido para nada lo que tú deseabas. Sí ha sido bueno. Una parte de ti, la parte más profunda que sabe la verdad, lo ha presentido todo el tiempo, aunque tu cabeza te dijera que las cosas eran una locura, que no había un plan ni un propósito, que Dios se había olvidado de ti.
Han pasado tantas cosas, y cada incidente –el más doloroso, el más perturbador, el más sorprendente-tiene una relación. Estás empezando a verlo y a sentirlo así. Nunca soñaste que las cosas sucederían de esta manera, ¿no es así? Pero así ocurrieron. Ahora estás aprendiendo el secreto, tenía que ocurrir de esta manera, y esta manera es buena, mejor de lo que tú esperabas. Tampoco creíste que esto se tardaría tanto, ¿no es cierto? Pero se tardó. Has aprendido la paciencia. Nunca pensaste que podrías tenerlo, pero ahora sabes que lo tienes.
Se te ha conducido. Fueron muchos los momentos en que pensaste que habías sido olvidado, cuando estabas convencido de haber sido abandonado. Ahora sabes que se te estaba guiando. Ahora las cosas se están acomodando en su lugar. Estás casi al final de esta fase, de esta parte difícil del camino. La lección es casi completa. Tú sabes, la lección contra la que luchaste, te resististe, e insististe que no podrías aprender. Sí, ésa. Ya casi la has dominado.
Se te ha cambiado desde dentro hacia fuera. Se te ha llevado a un nivel diferente, a un nivel superior, a un nivel mejor. Has estado escalando una montaña. No ha sido fácil, pero escalar montañas nunca es fácil. Ahora estás cerca de la cumbre. Un momento más y la victoria será tuya.
Afloja los hombros. Respira profundo. Sigue adelante con confianza y en paz. Está llegando el momento de que paladees y disfrutes todo aquello por lo que has luchado. Se está acercando ese momento, por fin. Ya sé que has pensado antes que se estaba acercando el momento, sólo para darte cuenta de que no era así. Pero ahora está llegando la recompensa. Tú lo sabes, también. Puedes sentirlo. Tu lucha no ha sido en vano. Por cada esfuerzo en este viaje, hay un clímax, una resolución.
La paz, la alegría, abundantes bendiciones y una recompensa son tuyos aquí en la Tierra. Disfrútalas. Habrá más montañas, pero ahora ya sabes cómo escalarlas. Y has aprendido el secreto de qué hay en la cumbre.
Hoy aceptaré el lugar donde estoy y continuaré yendo hacia adelante. Si estoy en medio de una experiencia de aprendizaje, me permitiré continuar con la fe de que vendrá el día de la maestría y de la recompensa. Ayúdame, Dios mío, a entender que a pesar de mis mejores esfuerzos para vivir en apacible serenidad, hay épocas en que hay que escalar montañas. Ayúdame a dejar de crear caos y crisis y ayúdame a enfrentar los retos que me harán seguir arriba y adelante.
Diciembre 26
Crecimiento interior
Igual que cuando éramos niños nos quedaban chicos los juguetes y ropa favoritos, a veces ya de adultos nos quedan chicas algunas cosas: gente, empleos, casas. Esto puede causar confusión. Podemos preguntarnos por qué alguien o algo que era tan especial e importante para nosotros el año pasado ya no encaja del mismo modo en nuestra vida hoy. Podemos preguntarnos por qué han cambiado nuestros sentimientos.
Cuando éramos niños, quizá tratamos de que nos quedara una prenda de vestir que era grande para nuestro cuerpo. Ahora, de adultos, podemos atravesar épocas en que tratamos de forzar actitudes que ya hemos rebasado. Quizá necesitemos hacer esto para darnos tiempo y cuenta de la verdad. Lo que funcionaba el año pasado, lo que era tan importante y tan especial para nosotros en tiempos pasados, no nos funciona ya más porque hemos cambiado. Hemos crecido. Podemos aceptar esto como una parte válida e importante de la recuperación. Podemos permitirnos pasar por la experimentación y por la pena mientras batallamos por hacer algo que nos quede, tratando de averiguar si de veras ya no nos vale y por qué. Podemos explotar nuestros sentimientos y pensamientos acerca de lo que ha ocurrido. Después podemos guardar los juguetes del año pasado y hacer espacio para los nuevos.
Hoy dejaré que los juguetes del año pasado sean lo que fueron: los juguetes del año pasado. Los recordaré con cariño por el papel que desempeñaron en mi vida. Luego, los guardaré y haré espacio para los nuevos.
El Lenguaje del Adiós - Melodie Beattie
|